Cada dolor que pueda sentir solo me abre la puerta al verdadero dolor. Cada lágrima que derramo rápidamente me conduce a la tristeza REAL que es la que me produce tu pérdida, todo se hace estúpido y superfluo, nada nada se compara con no tenerte.
Anoche soñé hablando contigo... te contaba con detalle muchas de las cosas que han pasado este tiempo en la familia, de cierta forma me desahogaba de todo lo que ha venido después de tu partida. Me observabas sentada frente a mi, con tu chal rojo y tu mirada serena, escuchabas paciente y compartías mis opiniones, intentabas tranquilizarme... que alivio tan grande hablarte, sentirme de nuevo como tu cómplice y confidente. Tener la suerte de soñar así de real contigo me alivia (y me afecta) muy a menudo.
El vacío que SIENTO no tiene límite.
24 de junio de 2015
Siempre tuve claro en mi vida que perderte seria la peor de mis tragedias. Cuando tenìa 5 o 6 años pensaba constantemente en qué pasaría si sufriéramos un accidente de tránsito... imaginaba y reinventaba la realidad en mi mente para mantenerte a salvo. Mi idea principal era que si yo me quedaba dormida y así "evadía" ese momento, quizá podría evitar el accidente, una lógica extraña pero era mi forma de buscar alternativas para estar siempre cerca de ti. Luego con los pequeños sufrimientos de la primera infancia y la adolescencia pensaba constantemente en morirme e intentaba encontrar una motivación a la vida en cosas que me ilusionaran como la primera comunión, la fiesta de los 15 años... y sobre todo pensaba que no quería hacerte sufrir, sabía que me amabas infinitamente y algo así te destrozaría, entonces dejaba la idea de lado. Luego ya en mi adultez, lejos ya de casa, cada vez que tenia un problema grave o que me sentía desesperada eras mi primer pensamiento, asì como cuando te caes siendo un niño y buscas a tu mamá... asì mismo venias a mi mente, tenia una constante añoranza de tu abrazo sanador. Hoy lloro con una inmensa amargura tu partida, luchamos (sobre todo tu) contra cientos de contratiempos, de desilusiones, frustraciones, luchamos contra nuestra propia impotencia y alimentamos mutuamente nuestras esperanzas. Flaqueamos muy pocas veces... puedo contar con los dedos de mi mano las veces que nos miramos e identificamos el nerviosismo en nuestros ojos y sin decir nada nos abrazamos a llorar.
Muchas veces me preguntabas como si fueras una niña si todo saldría bien y yo no lo dudaba ni un segundo y te decía que claro!!! que no había posibilidad de que saliera mal, que todo iba mejorando... te sentí irte, te vi desgastarte irremediablemente y lo peor, con la certeza de que lo sabias, con tus ojos aterrorizados, que conocí solo en dos o tres momentos muy extremos ya que fuiste valiente a rabiar. Al final ya no podíamos ni comunicarnos, aún asì, con tus movimientos estoy segura de que me escuchaste en momentos claves, te vi ya inmovil en tu cama llorar por mis palabras, te vi sufrir como nunca había visto a otro ser humano...que injusta ha sido la vida... que injusta, por favor.
11 de mayo de 2015
Anoche una vez más soñé contigo (hoy por primera vez voy a escribirte directamente).
Cuanto... cuanto te extraño...
4 de mayo de 2015
Sueño constantemente con mi mamá... en algunos sueños la veo mejorar sorpresivamente, me siento emocionada pero incrédula, de pronto empiezo a recordar todo lo que ha pasado y que ya la cremamos y me da una tristeza tan grande que me despierta.
Otras veces estoy con ella en casa, le han dado la salida del hospital... la abrazo feliz y de repente empiezan los dolores, se que tengo que llevarla de nuevo al hospital y aunque se que no debo, empiezo a llorar y a pedirle que no me deje, que yo la necesito, que se quede conmigo... me despierto.
Aunque este es un dolor tan grande, tan de fondo... a veces en la vida cotidiana parece que no está pero solo se hace invisible para salir a flote a la menor oportunidad. Un pedazo muy muy grande de mi vida esta apagado, gris y moribundo.
25 de agosto de 2014
Anoche por primera vez A. se despertó en medio de la noche gritando: mamá!! mamá!!
Al escucharlo se despertó dentro de mi un impulso muy primario, una angustia y una urgencia de ayudarle que no había sentido antes.
Hacerme cada dia más consciente de mis sueños e intentar manejarlos no significa que las pesadillas dejen de serlo... últimamente se han hecho más frecuentes los "sueños dentro del sueño". Cuando empiezo a vivir una situación que me asusta y parece irreal, soy consciente de que estoy soñando, me esfuerzo por despertar, cuando abro los ojos y veo a mi alrededor, estoy en mi cama, en mi habitación pero de repente todo sigue sucediendo, solo soñaba que me despertaba. En ocasiones intento llamar a M. para decirle que estoy asustada y cuando estiro mi mano para despertarlo me doy cuenta que es otra persona o cosa... nuevamente esa falsa sensación de que ha terminado la pesadilla.
Otra variación de la misma sensación es cuando me doy cuenta que estoy soñando y decido enfrentarme a lo que me da miedo (teniendo consciencia de que el sueño será lo que yo quiero que sea, como otras veces hago). Hace unos días soñé que me encontraba con un hombre que quería robarme, cuando me di cuenta que estaba soñando me enfrenté a él y de repente es como si perdiera el control de la situación y empezaba a estrangularme... yo sentía un dolor muy muy fuerte en el cuello que al final fue lo que me despertó.