Anoche una vez más soñé contigo (hoy por primera vez voy a escribirte directamente).
Te veía tan radiante como te vi millones de veces, con tu chal rojo y tu mirada dulce. Mi corazón se aceleró porque sabía que eso no podía estar pasando y quise aprovechar cada segundo para estar cerca de ti. Te abracé inmediatamente y pude sentir perfectamente el calor de tus brazos, la tibieza de tus manos y el latido de tu corazón, me emocioné muchisimo!! se me aceleró el corazón y empecé a llorar. Te dije mil veces lo mucho que te extraño y todo lo que te necesito... lo mucho que te quiero y el vacio tan enorme que siento dentro de mi... te lo repetí como un mantra mientras no podía parar de llorar. Me desperté un par de veces con la respiración entrecortada y al cerrar los ojos, afortunadamente, volví al mismo sueño. Me miraste y me dijiste que todo saldría bien, que tenía que sobreponerme. Apenas te dejaba hablar por estar apretada contra ti.
Depronto te sentí cansada y me dijiste que tenias que irte... te vi alejarte hacia un atril, como si te dispusieras a dar una charla o leer la biblia o algún tema religioso.
Cuanto... cuanto te extraño...
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